Adivinanzas
Versos con trampa para pensar un ratito. La respuesta solo aparece cuando tú quieras.
Poncho duro arriba
Poncho duro arriba, poncho duro abajo, patitas cortas, cortito paso.
Canto en la orilla
Canto en la orilla, vivo en el agua, no soy pescado, ni soy cigarra.
Anda, nada, vuela
Anda, nada, vuela, no gasta zapato, va dejando estela.
Verde como el campo
Verde como el campo, campo no es, habla como el hombre, hombre no es.
Soy señor muy elegante
Soy señor muy elegante y excelente nadador, y puedo hacer con mi cuello signos de interrogación.
Una en la tierra
Una en la tierra, una en la luna; pero en el cielo no encontrarás ninguna.
La jaula es su casa
La jaula es su casa, su ropaje amarillo, con su canto alegra a todos los vecinos.
¿Qué cosa es que mientras más grande, menos se ve?
¿Qué cosa es que mientras más grande, menos se ve?
Es la reina de los mares
Es la reina de los mares, su dentadura es muy buena, y por no ir nunca vacía, siempre dicen que va llena.
Todos me pisan a mí
Todos me pisan a mí, pero yo no piso a nadie; todos preguntan por mí, yo no pregunto por nadie.
El camionero en sentido contrario
Un camionero baja por una calle en sentido contrario, se cruza con un coche de policía y no lo detienen. ¿Por qué?
El arca de Moisés
¿Cuántos animales metió Moisés en su arca?
Un cántaro lleno
Un cántaro lleno, ¿de qué pesa menos?
Conteste, don Serafín
Conteste, don Serafín, en prosa, en verso, o en ripio, qué cosa tiene principio, pero no tiene fin.
No soy estación del Metro
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Sin ser rica tengo cuartos
Sin ser rica tengo cuartos y, sin morir, nazco nueva; y a pesar de que no como, hay noches que luzco llena.
Desde el día en que nací
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
En la ventana soy dama
En la ventana soy dama, en el balcón soy señora, en la mesa cortesana y en el campo labradora.
Llevo, sin ser arlequín
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Blanca como la paloma
Blanca como la paloma, negra como la pez, habla y no tiene lengua, anda y no tiene pies.
Te la digo y no me entiendes
Te la digo y no me entiendes, te la vuelvo a repetir.
¿Qué será, qué será
¿Qué será, qué será, que siempre está en la puerta y nunca puede entrar?
Cuando te veo me ves
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo y no te parezco feo.
Una señora muy aseñorada
Una señora muy aseñorada que lo escucha todo y no entiende nada.