Trabalenguas difíciles
Del clásico Pablito a los imposibles. Con cronómetro para retar a quien tengas al lado.
Encerrado en un cencerro
Encerrado en un cencerro, encera el encerador.
La sardinera
La sardinera sacó para asar sesenta sardinas secas; sesenta sardinas secas, secadas solas al sol.
Junto al junco del juncal
Junto al junco del juncal se juntaron los jumentos, José Juan los fue a buscar, junto al junco del juncal profiriendo juramentos.
Favor con favor se paga
Favor con favor se paga, favor con favor pagaré, me favoreciste y te favorezco, favoreciéndome te favoreceré.
La cebra, la cobra y la cabra
Cubre la cebra su cuerpo, saca su lengua la cobra, come la hierba la cabra; aunque la cabra cubre a la cobra y la cebra cubre a la cabra, cobra, cabra y cebra comen en la sombra.
Tres traperos trocean trescientos trapos
Tres traperos trocean trescientos trapos.
El cloro y el loro
El cloro no aclara la cara del loro con aro de oro, claro que el cloro aclara el aro de oro en la cara del loro.
El gorrión y la picaza
El gorrión dijo a la picaza: ¡Qué mujer tan rarabingalonaza! La picaza dijo al gorrión: ¡Qué señor tan rarabingalozón!
María Chucena techaba su choza
María Chucena techaba su choza y un techador que por allí pasaba le dijo: María Chucena, ¿techas tu choza o techas la ajena? Y María Chucena le respondió: No techo mi choza ni techo la ajena, techo la choza de María Chucena.
Qué linda mañana
¡Qué linda mañana la de esta mañana!, si todas las mañanas fueran como la de esta mañana, ¡qué linda mañana sería la de mañana a la mañana!
La yegua baya y la valla
¡Vaya con la yegua baya que saltó la valla!
Por el golfo vino Adolfo
Por el golfo vino Adolfo para comprar alfalfa, pero como era algo golfo por el golfo se fue Adolfo olvidándose la alfalfa.
El tomatero Matute
El tomatero Matute mató al matutero Mate, porque el matutero Mate tomó de su tomatera un tomate.
El cielo está encapotado
El cielo está encapotado, ¿quién lo desencapotará? El desencapotador que lo desencapote buen desencapotador será.
Nadie silba como Silvia silba
Nadie silba como Silvia silba, porque el que silba como Silvia sabría silbar como Silvia silba.
El gusto que gusta mi gusto
Si su gusto no gusta del gusto que gusta mi gusto, qué disgusto se lleva mi gusto al saber que su gusto no gusta del gusto que gusta mi gusto.
El burro del herrero
El burro del herrero acarrea una arroba de algarrobas por Andorra.
Cuando cuentes cuentos
Cuando cuentes cuentos, cuenta cuántos cuentos cuentas, pues sin saber cuántos cuentos contaste, no sabrás cuántos cuentos tienes por contar.
Seis serios sirios
Seis serios sirios comen seis ciruelas de Siria. Seis sabios serbios comen seis cerezas de Serbia.
¿Qué hablas? Palabras
¿Qué hablas? Palabras. ¿Qué dices? Perdices. ¿Qué comes? Melones. Si hablas, si comes, si dices, tus palabras se harán melones y tus melones perdices.
Marcial, el marchador
A marchar marchó, marchando marcialmente, Marcial, el marchador.
El célebre cerebelo
El célebre cerebelo del cerebro, celebra con celeridad una celebérrima celebración.
¿Cómo quieres que te quiera?
¿Cómo quieres que te quiera? Si el que quiero que me quiera no me quiere como quiero que me quiera, porque el que quiero que me quiera no me quiere como quiero que me quiera. ¿Cómo quieres que te quiera?
Pata, Peta, Pita y Pota
Pata, Peta, Pita y Pota, cuatro patas, con un pato y dos patas cada una. Cuatro patas, cada pata con dos patas y su pato. Pota, Pita, Peta y Pata.