Historias graciosas cortas
Nasreddín, Pedro Urdemales, anécdotas reales y cuentos populares con final inesperado.
La reservación
—Hola, quisiera reservar una mesa para cenar mañana. —¿Cuántos serán? —Unos seis o diez, más o menos. —Necesito saber cuántos confirmados.
El dentista rápido
—Tengo que sacarle la muela, pero no se preocupe, solo tomará unos cinco minutos. —¿Y cuánto me costará? —Noventa. —¡Noventa por cinco minutos de trabajo!
El pato y el cerdo
Un hombre va por la calle con un pato bajo el brazo. Se cruza con un amigo que le pregunta: «¿Qué haces con ese cerdo?». «¿Estás ciego? ¿No ves que es un pato?».
Los mosquitos con linterna
Un niño no podía dormir: «¡Papá, los mosquitos me están picando!». «Apaga la luz y duérmete», le dijo su papá. Al rato entró una luciérnaga por la ventana y el niño gritó:
Busco un hombre
Diógenes apareció un día en pleno mediodía, en medio de la ciudad, con una lámpara encendida. Cuando le preguntaron qué hacía, respondió:
El carrete de fotos
Un señor que nunca había tenido una cámara recibe una de regalo. Va a la tienda de fotografía y pide un rollo de película. El dependiente le pregunta: «¿Seis por nueve?».
El torero solitario
En plena corrida, el torero grita: «¡Déjenme solo! ¡Déjenme solo!». «Pero, maestro, si está usted solo».
El caracol atropellado
Un caracol fue atropellado por una tortuga. Despierta en el hospital de caracoles y su esposa le pregunta: «Cariño, ¿qué pasó?».
El atraco en el parque
Un anciano hace ejercicio en el parque y se le acerca un joven: «Disculpe, señor, ¿no ha visto a un par de policías por aquí?». «Pues no, ¿por qué?».
En bicicleta
Los Reyes Magos le trajeron una bicicleta a Jaimito. «¡Mira, mamá, con una mano!», gritó al rato. «¡Mira, mamá, sin manos!», gritó después. Y un poco más tarde:
La herencia del cartero
—Cuando mi padre murió, a mi hermano mayor le dejó las afueras del pueblo, a mi hermano menor la parte norte y a mí todo el centro del pueblo. —No sabía que tu padre fuera rico.
El perro talentoso
—Mi perro es extraordinario: cuando quiere, baila; cuando quiere, me trae las pantuflas; cuando quiere, canta como Sinatra. —¿En serio?
El récord del rompecabezas
—Vengo a inscribirme en el libro de los récords. —¿Qué ha hecho usted? —Armé este rompecabezas en solo un año. —¿Y cuál es la dificultad?
Un honor para el príncipe
A fines de la década de 1890, Mark Twain dio una charla en el Savage Club de Londres y lo nombraron miembro honorario. Le explicaron, muy solemnes, que solo tres hombres habían recibido ese honor, entre ellos el príncipe de Gales. Twain respondió:
El lado derecho
Un huésped dormía en casa de Nasrudín cuando se apagó la vela. «Mulá, tienes una vela a tu derecha; pásamela y la encendemos».
Ojalá encuentre algo
Una noche la esposa de Nasrudín le susurró: «¡Mulá, hay un ladrón en la casa!».
Por la tarde no trabajan
Un hombre llega a la puerta del ayuntamiento y le pregunta al guardia: «Perdone, ¿por la tarde no trabajan?».
El alpinista que cayó
Dos alpinistas escalan una pared muy empinada y uno se suelta de la cuerda. «¡Juan! ¿Estás bien?». «Sí...». «¿Te hiciste daño?». «No...». «Voy a bajar a ayudarte. ¿Cuántos metros estás por debajo de mí?».
La valiente del dentista
Una mujer llega apurada al dentista con su esposo: «Necesito sacar una muela, pero sin anestesia, que tenemos prisa. Hágalo lo más rápido posible». El dentista, impresionado: «¡Qué valiente es usted, señora! ¿Cuál es la muela?». La mujer se voltea hacia su marido:
El permiso
—Jefe, ¿puedo salir hoy dos horas antes? Mi esposa quiere que la acompañe de compras. —De ninguna manera.
El abogado convincente
Al terminar el juicio, el abogado le dice a su cliente: «Gracias a mi defensa lo declararon inocente. Pero, en confianza, ¿usted robó el banco?».
El que corría tras el autobús
Un autobús con sesenta pasajeros baja una montaña a toda velocidad y detrás va un señor corriendo, desesperado. Un conductor que pasa le grita: «¡Jefe, déjelo, que ya no lo alcanza!».
¿Rezas antes de comer?
Un niño invita a un amigo a almorzar a su casa. Al sentarse a la mesa, le pregunta: «Oye, ¿tú rezas antes de comer?».
El imitador de pájaros
Un hombre va al circo a pedir trabajo. «¿Y usted qué sabe hacer?». «Imito a los pájaros». «¡Bah! Eso lo hace cualquiera». «Ah, bueno... en ese caso...».