Historias graciosas absurdas
Nasreddín, Pedro Urdemales, anécdotas reales y cuentos populares con final inesperado.
Tarzán y el ratón
Va Tarzán por la selva y se encuentra con un ratoncito. «Tan chiquito y con bigotes...», le dice. El ratón lo mira de arriba abajo y le responde:
El elefante del ascensor
Un elefante trabajaba de ascensorista. Entró un ratoncito apurado y el elefante le preguntó: «¿Qué piso?».
¿Qué quiere?
Un señor entra a un bar. El mesero le pregunta: «¿Qué quiere?». «¿Que qué quiero? Una casa más grande, más dinero...». «No, hombre, ¿qué desea?». «¿Que qué deseo? Una mansión, ser millonario...». «¡No, hombre! ¿Qué va a ser?». «¿Que qué va a ser? Yo prefiero que sea niña, pero si es niño no me importa». «¡No, hombre! ¿Qué va a tomar?». «¡Ah, eso se dice antes! ¿Qué hay?».
El imitador de pájaros
Un hombre va al circo a pedir trabajo. «¿Y usted qué sabe hacer?». «Imito a los pájaros». «¡Bah! Eso lo hace cualquiera». «Ah, bueno... en ese caso...».
La cabra disfrazada
Un señor quería subir a un barco con su cabra, pero el de la aduana le dijo: «La cabra no pasa». Un amigo le aconsejó: «Píntala de negro, ponle un bozal y dirá que es un perro». Así lo hizo, pero el aduanero insistió: «¡Le dije que la cabra no pasa!». «¡No es una cabra, es un perro!». «¿Ah, sí? ¿Y esos cuernos?».