Chistes de familia
Cortos, largos, malos, buenísimos, de Jaimito y de animales. Para cualquier edad y ocasión.
La lista de Navidad
—¿Qué quieres para Navidad, hijo? —Un iPhone, una cámara réflex y una computadora.
El fantasma que no deja dormir
La mamá pregunta: —Jaimito, ¿por qué no duermes? —Porque el fantasma no me deja. —No existen los fantasmas.
¿Por la iglesia o por el civil?
—Papá, papá, ¿tú te casaste por la iglesia o por el civil?
Lo que le debo a Italia
—Yo le debo a Italia los mejores momentos de mi vida. —Pero si nunca has estado en Italia...
El osito polar
Un osito polar se acerca a su papá: —Papá, ¿estás seguro de que soy un oso polar? —Por supuesto, eres blanco como todos los osos polares. —Pero, papá, ¿seguro, segurísimo? —Claro, si yo soy oso polar, tú también. —Papito, ¿pero de verdad soy oso polar? —¿Por qué me lo preguntas tanto?
El bebé con oxígeno
Sale el doctor después de un parto y el papá pregunta: —Doctor, ¿cómo salió todo? —Todo salió bien, pero tuvimos que ponerle oxígeno al bebé.
La pelea de media hora
Un niño le dice a un policía: —Policía, policía, allá hay una pelea desde hace media hora. —Si la pelea es desde hace media hora, ¿por qué no me avisaste antes?
Si todos se tiran a un pozo
—¡Mamá, quiero un celular nuevo! —¿Por qué, Jaimito? —Porque todos tienen uno... —Y si todos se tiran a un pozo, ¿tú te tirarías también?
Ocho meses de vida
—¿Qué te dijo el médico? —Que me quedan ocho meses de vida. —¿En serio? ¿Pero qué tienes?
Pepito y el champú
Pepito le dice a su mamá: —Mamá, se ha terminado el champú. —Bueno, Pepito, pues usa el mío. —No puedo. —¿Por qué?
La bicicleta prometida
—Papá, ¿te acuerdas de que me ofreciste una bicicleta si salía bien de los exámenes? —Sí, hijo.
El dinero de la abuela
Es típico...
Las cuatro etapas de la vida
Hay cuatro etapas en la vida: 1. Crees en Papá Noel. 2. No crees en Papá Noel. 3. Tú eres Papá Noel.
¿Para qué sirve papá?
—Mamá, mamá... si Dios nos da de comer, la cigüeña trae a los niños y los Reyes Magos los regalos...
¿Qué es el amor?
—Papá... ¿qué es el amor? —Es la luz de la vida, hijo mío. —¿Y el matrimonio?
Padre e hijo
Dos amigos muy borrachos salen de un bar a punto de cerrar. —Oye, ¿por qué no vamos a mi casa a seguir la fiesta? —No, mejor a la mía, que está cerquita. Llegan a la esquina y se detienen: —Ya llegamos, esta es mi casa. —No puede ser, también es la mía. —Toquemos el timbre y así sabremos de quién es.
El papel de marido
—¡Mamá, conseguí un papel en aquel casting! —¡Qué alegría! ¿Y de qué vas a hacer? —De marido.
Ordena tu cuarto
—Jaimito, ordena tu cuarto, que vienen visitas.
La bicicleta de Reyes
Los Reyes le traen una bicicleta a Jaimito, que se pone a probarla: —¡Mira, mamá, voy con una mano! Al rato: —¡Mira, mamá, voy sin manos! Y al rato:
Las canas de mamá
La madre le dice a Pepito: —A ver si te portas bien, porque cada vez que haces algo malo me sale una cana.
La tarjeta robada
—Papá, ¿y tu tarjeta de crédito? —Me la robaron hace un par de meses, hijo. —¿Y no lo denunciaste a la policía?
Fíjate cuando hierva la leche
—Jaimito, me voy a la compra; fíjate cuando hierva la leche. La madre vuelve y toda la cocina está cubierta de leche. —¿Pero no te dije que te fijaras cuando hirviera la leche?
El problema de memoria
Dos abuelitos van al médico porque cada vez son más olvidadizos. El doctor les recomienda anotarlo todo. Esa noche, el abuelo se levanta del sofá: —Voy a la cocina. —Pues ya que vas, ¿me traes una bola de helado? ¡Pero anótalo! —Mujer, para eso no hace falta anotar nada... —¡Y échale unas fresas por encima! ¡Anótalo! —¡Que no lo anoto, mujer! —¡...Y nueces! ¡Anótalo, que te conozco! El abuelo se va refunfuñando y vuelve al rato con dos huevos fritos en un plato. La abuela lo mira y grita:
La herencia del lechero
Un lechero se está muriendo en el hospital y, rodeado de su familia y de la enfermera, reparte su herencia: —A ti, Pedro, te dejo las casas del norte. A ti, hijita, todos los departamentos de la zona sur. A ti, Carlitos, las oficinas del centro. Y a ti, mi querida esposa, el edificio del barrio Las Cumbres. La enfermera, impresionada, le dice a la esposa: —Señora, su esposo es muy rico, les deja muchas propiedades.