Chistes de vecinos
Cortos, largos, malos, buenísimos, de Jaimito y de animales. Para cualquier edad y ocasión.
Jaimito y las monedas
Los vecinos de Jaimito siempre se reían de él con un juego: le ofrecían elegir entre una moneda de 50 centavos y otra de un peso, y Jaimito siempre elegía la de menor valor porque era dorada. Su mamá, un poco harta, le dijo un día: —Jaimito, ¿por qué no te quedas con la de un peso? Vale más que la otra.
¿Cuál de nosotros es?
Un grupo de borrachos se detiene en un portal y toca el timbre. Una voz responde: —¿Sí? —Perdone, ¿vive aquí Juan Antonio Rodríguez? —Sí.
¿Y cree que pegándole va a adelgazar?
La vecina le dio un coscorrón a un niño y la madre fue furiosa a pedirle explicaciones: —¿Por qué le pegó a mi hijo? —Por maleducado: me llamó gorda.
El lorito de la vecina
Un señor llega a su casa a las cuatro de la mañana y ve que su perro tiene en la boca un lorito muerto. —¡Dios mío, es el lorito de la vecina! Le da pena, lo limpia, lo pone en la jaula de la vecina y se va a dormir. Al día siguiente encuentra a su esposa llorando: —Amor, ¿por qué lloras? —Es que la vecina se llevó un susto tremendo. —¿Y eso? Si ayer la vi muy bien.
Somos inseparables
Una amiga le dice a otra: —Mi marido y yo somos inseparables. —¿Andan siempre juntos?
Que se la dé toda
Un hombre tiene la costumbre de tirar la basura todas las noches al jardín de su vecino. Una noche este lo sorprende y le dice: —Si sigues tirando la basura en mi jardín, no tendré más remedio que dar parte a la policía.
El pez y el gato del vecino
Un hombre encuentra a su vecino cavando un hoyo en el patio: —Hola, vecino, ¿qué haces? —Cavo un hoyo para enterrar a mi pez. —¿Y no es un hoyo demasiado grande?
El gato hidráulico
—Oiga, mi gato mató a su perro. —¿Pero qué dice? Si mi perro es un dóberman.
Mamá, me dicen chismoso
—Mamá, mamá, en la escuela me dicen chismoso. —¿Quién dijo eso, hijo?