Chistes de jaimito
Cortos, largos, malos, buenísimos, de Jaimito y de animales. Para cualquier edad y ocasión.
Sin mi supervisión
—Mamá, mamá, ¿puedo usar tu celular? —¡No sin mi supervisión, Jaimito!
Jaimito pintado de azul
—Jaimito, ¿por qué te estás pintando la cara de azul?
Jaimito compra el autobús
Jaimito sube al autobús con su padre y pregunta: —¿Cuánto cuesta el autobús? —Un dólar.
Dos palabras con tilde
—Jaimito, dime dos palabras que tengan tilde.
Cinco libros para una isla desierta
—Jaimito, ¿qué cinco libros te llevarías a una isla desierta?
El chicle de Jaimito
La profesora pregunta: —Jaimito, ¿qué estás haciendo? —Masticando chicle. —Pues pásame un poco.
Una palabra con muchas O
La profesora le pide a Jaimito: —Dime una palabra que tenga muchas letras O.
El planeta después de Marte
—Jaimito, ¿qué planeta viene después de Marte?
Dos pronombres
—Jaimito, dime dos pronombres. —¿Quién, yo?
¿Qué mineral es este?
El profesor: —Jaimito, dime qué mineral es este. —Es una piedra. Los compañeros, susurrando: —Basalto, Jaimito, basalto.
Escuela cerca, vaya despacio
—Jaimito, ¿por qué llegas tan tarde? —Por el cartel de la calle. —¿Qué cartel?
¿Cómo abren la lata los peces?
—Mamá, ¿es verdad que los peces grandes se comen a los pequeños? —Sí, Jaimito. —¿Y también comen sardinas? —Sí, Jaimito.
Los mosquitos con linterna
—¡Papá, los mosquitos quieren picarme! —Apaga la luz, Jaimito. Minutos después entra por la ventana una luciérnaga y Jaimito grita:
Espera a que llore el bebé
—Jaimito, dame al bebé. —Espera a que llore. —¿A que llore? ¿Por qué?
Por qué es famoso Colón
—Jaimito, ¿por qué crees que Colón es famoso? —Por la memoria. —¿Por la memoria?
Las raíces cuadradas
—Jaimito, ¿para qué sirven las raíces cuadradas?
El espejo despeinado
La mamá le dice a Jaimito: —Jaimito, ¿te peinaste?
¿Y tu hermano?
—Jaimito, ¿qué haces? —Nada. —¿Y tu hermano?
La noticia buena y la mala
Jaimito le dice a su padre: —¡Papá, papá, tengo una noticia buena y otra mala! —¿Cuál es la buena, Jaimito? —¡Que las he aprobado todas! —Muy bien, hijo. ¿Y la mala?
Jaimito y las monedas
Los vecinos de Jaimito siempre se reían de él con un juego: le ofrecían elegir entre una moneda de 50 centavos y otra de un peso, y Jaimito siempre elegía la de menor valor porque era dorada. Su mamá, un poco harta, le dijo un día: —Jaimito, ¿por qué no te quedas con la de un peso? Vale más que la otra.
Todo aquel que crea que es tonto
Una maestra nueva quiere aplicar lo que aprendió de psicología y empieza la clase diciendo: —Todo aquel que crea que es tonto, que se ponga de pie. Tras unos segundos de silencio, Jaimito se pone de pie. —Jaimito, ¿crees que eres tonto?
El signo de mamá
—A ver, Jaimito, ¿de qué signo es tu madre?
¿Qué tiempo es «llovía»?
—Jaimito, ¿qué tiempo es «llovía»?
El dinero encontrado
Jaimito vuelve a casa y le enseña a su madre un billete de cien que se encontró. —¿Estás seguro de que alguien lo perdió?