Historias graciosas

Nasreddín, Pedro Urdemales, anécdotas reales y cuentos populares con final inesperado.

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La edad del dinosaurio

En el museo, un visitante pregunta al guía: «¿Cuántos años tiene este dinosaurio?». «Setenta millones y treinta y siete años». «¡Qué precisión! ¿Cómo lo calculan?».

Audio · 19 s

Tu cerebro y mi belleza

Cuenta una anécdota famosa (probablemente apócrifa, según los periódicos que la investigaron) que una mujer bellísima le propuso a George Bernard Shaw: «Deberíamos tener un hijo. ¡Imagínese: con su cerebro y mi belleza!». Shaw contestó:

Audio · 32 s

Entrar cuando todos salen

Diógenes tenía la costumbre de entrar al teatro justo cuando todos salían, chocando con la multitud. Le preguntaron por qué.

Audio · 12 s

El rey y las hormigas

Un rey muy aficionado a los cuentos ofreció una gran recompensa a quien le contara uno que no se acabara nunca. Un forastero empezó: «En mi país, el rey llenó sus graneros de trigo. Llegó una plaga de hormigas, que abrieron un agujerito por el que cabía un solo grano. Entró una hormiga y se llevó un grano». «¿Y qué más?», preguntó el rey. «Entró otra hormiga y se llevó otro grano». «¿Y qué más?». «Entró otra hormiga y se llevó otro grano...». Así estuvo durante meses, con toda calma.

Audio · 41 s

Lo que hacía mi padre

Hérshel de Ostropol llegó a una posada con aspecto de no tener un centavo. La posadera le dijo que la cocina estaba cerrada. «Entonces tendré que hacer lo que hacía mi padre», dijo Hérshel. Ella, asustada, preguntó qué hacía su padre. «Mi padre hacía lo que tenía que hacer». Imaginando algo terrible, la mujer le sirvió una comida completa. Cuando terminó de comer, ella se atrevió por fin a preguntarle qué era lo que hacía su padre.

Audio · 34 s

El capón de una sola pata

Un caballero le encargó a su cocinera, Chepa, un capón asado. El olor era tan rico que Chepa no resistió y se comió una pata. Al servirlo, el patrón preguntó: «¿Desde cuándo los capones tienen una sola pata?». «Desde siempre, señor. Venga al gallinero y lo verá». Era de noche y las gallinas dormían, todas paradas en una sola pata. «¿Lo ve, patrón?». El caballero espantó a las aves, que salieron corriendo en dos patas: «¿Ves cómo tienen dos?».

Audio · 40 s

El buey veloz

El gobernador invitó a Nasrudín a un torneo a caballo. Nasrudín llegó montado en un viejo buey y todos se echaron a reír. «Mulá, ¿por qué vienes en ese buey, si no puede correr?».

Audio · 18 s

La mudanza

Una noche un ladrón entró en casa de Nasrudín, cargó con todo lo que había y se fue. Nasrudín lo siguió en silencio hasta la casa del ladrón y, cuando este iba a cerrar la puerta, se metió detrás de él. «¿Qué quieres, Mulá?», preguntó el ladrón.

Audio · 20 s

La olla que dio a luz

Nasrudín pidió prestado un caldero a su vecino y se lo devolvió con una ollita adentro. «¿Y esto?». «El caldero tuvo un hijo», dijo Nasrudín, y el vecino, encantado, se quedó con la ollita. Tiempo después, Nasrudín volvió a pedir el caldero y no lo devolvió. El vecino fue a reclamarlo. «Lo siento mucho», dijo Nasrudín, «el caldero se murió». «¿Cómo va a morirse un caldero?».

Audio · 30 s

Migas contra los tigres

Un vecino encontró a Nasrudín esparciendo migas por toda su casa. «¿Por qué haces eso?». «Para mantener alejados a los tigres». «Pero si por aquí no hay tigres», dijo el vecino.

Audio · 14 s

El pésame a la viuda

Cuando Nasrudín quiso casarse, pensó en una joven que conocía, pero ella prefirió a otro hombre. Años después, el marido murió de una enfermedad. Nasrudín fue a darle el pésame a la viuda y le dijo:

Audio · 19 s

La reservación

—Hola, quisiera reservar una mesa para cenar mañana. —¿Cuántos serán? —Unos seis o diez, más o menos. —Necesito saber cuántos confirmados.

Audio · 16 s

El dentista rápido

—Tengo que sacarle la muela, pero no se preocupe, solo tomará unos cinco minutos. —¿Y cuánto me costará? —Noventa. —¡Noventa por cinco minutos de trabajo!

Audio · 13 s

Recuerdos de Carlos

Dos amigos se encuentran. —¡Recuerdos de Carlos! —Gracias. —¡Recuerdos de Carlos! —Gracias... —¡Recuerdos de Carlos! —Gracias... —¡Recuerdos de Carlos! —Ya, ¿no?

Audio · 15 s

El pato y el cerdo

Un hombre va por la calle con un pato bajo el brazo. Se cruza con un amigo que le pregunta: «¿Qué haces con ese cerdo?». «¿Estás ciego? ¿No ves que es un pato?».

Audio · 14 s

Los mosquitos con linterna

Un niño no podía dormir: «¡Papá, los mosquitos me están picando!». «Apaga la luz y duérmete», le dijo su papá. Al rato entró una luciérnaga por la ventana y el niño gritó:

Audio · 16 s

El loro que avisaba

Un ladrón entra de noche en una casa y oye una voz en la oscuridad: «Jesús te está mirando». Se queda paralizado del miedo. Al rato sigue robando y vuelve a oír: «Jesús te está mirando». Alumbra con la linterna y ve a un loro. «¿Fuiste tú?». «Sí, solo quiero avisarte». «¿Y cómo te llamas?». «Moisés». «¿Qué clase de persona le pone Moisés a un loro?».

Audio · 27 s

La camisa roja del capitán

El capitán Bravo era famoso por su valentía. Un día apareció un barco pirata y él gritó: «¡Tráiganme mi camisa roja!». Se la puso, guio a sus hombres y ganaron. Días después aparecieron dos barcos piratas; otra vez pidió la camisa roja y otra vez vencieron. Esa noche le preguntaron por qué la camisa roja. «Si me hieren, la camisa roja no deja ver mi sangre, y mis hombres siguen peleando sin miedo». Todos quedaron admirados. Al amanecer, el vigía avistó diez barcos piratas. Toda la tripulación miró al capitán, que gritó con voz firme:

Audio · 42 s

Cuidado con el loro

Un cartero entra a una casa y ve un cartel: «Cuidado con el loro». Se ríe y sigue. Más adelante, otro cartel: «No moleste al loro». Y luego: «Loro peligroso». Al final encuentra una jaula con un lorito pequeño y viejo. El cartero, burlón, toca la jaula para saludarlo. El loro mira hacia abajo y le dice a su perro:

Audio · 25 s

Gauss y la suma imposible

Cuando Carl Friedrich Gauss tenía unos nueve años, su maestro mandó a la clase sumar todos los números del 1 al 100, solo para tener a los niños ocupados un buen rato. Al poco tiempo, el pequeño Gauss ya tenía la respuesta: 5050. En lugar de sumar uno por uno, se había dado cuenta de que 1 + 100, 2 + 99, 3 + 98... siempre dan 101.

Audio · 38 s

Busco un hombre

Diógenes apareció un día en pleno mediodía, en medio de la ciudad, con una lámpara encendida. Cuando le preguntaron qué hacía, respondió:

Audio · 12 s

El cuento del gallo pelado

Es un cuento de broma para engañar a quien pide un cuento. Le preguntas: «¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelado?». Cuando te contesta que sí, le dices:

Audio · 16 s

El rey y el tabardíe

Un pícaro limó cien monedas de oro, hizo con ellas cien bolitas y se las vendió a un boticario diciendo que se llamaban «tabardíe» y que sin ellas no se podía hacer oro. Luego le hizo creer al rey, aficionado a la alquimia, que sabía fabricar oro. El rey compró el tabardíe al boticario, el pícaro lo fundió... y salió oro. Entusiasmado, el rey le dio una fortuna para que fuera a buscar más tabardíe a su tierra. El pícaro nunca volvió. Tiempo después, unos hombres hicieron una lista en broma y pusieron al rey entre los tontos. «¿Y si el hombre vuelve?», les preguntó el rey.

Audio · 41 s

El calendario de piedras

Para no perder la cuenta de los días del mes de ayuno, Nasrudín echaba una piedra cada día en una olla. Sin que él lo supiera, su hija echó un puñado de piedras dentro. Cuando le preguntaron qué día del mes era, Nasrudín fue a contar las piedras: ¡había ciento veinte! Para no parecer tonto, salió y dijo: «Hoy es el día cuarenta y cinco». «Pero, Mulá, el mes solo tiene treinta días».

Audio · 31 s