Historias graciosas

Nasreddín, Pedro Urdemales, anécdotas reales y cuentos populares con final inesperado.

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La tinaja de Diógenes

Cuando Filipo anunció que iba a atacar Corinto, todo el mundo corría de un lado a otro, preparándose. Diógenes, en cambio, se puso a empujar y hacer rodar la tinaja donde vivía. Le preguntaron por qué lo hacía.

Audio · 24 s

La mula baya de don Pedro Arcaya

—¿Quieres que te cuente el cuento de la mula baya de don Pedro Arcaya? —Ya está. —Yo no te digo que me digas «ya está», sino si quieres que te cuente el cuento de la mula baya de don Pedro Arcaya. —Bueno, cuéntamelo. —Yo no te digo que me digas «bueno, cuéntamelo», sino si quieres que te cuente el cuento de la mula baya de don Pedro Arcaya...

Audio · 26 s

El rey y la tela invisible

Tres embusteros le dijeron a un rey que tejían una tela maravillosa que solo podían ver los hijos legítimos de sus padres. Se encerraron en un palacio con mucho oro y seda y fingieron tejer. Nadie, empezando por el rey, se atrevía a confesar que no veía nada, por miedo a quedar mal. El rey salió a la calle «vestido» con la tela y toda la gente la alababa, hasta que el mozo que cuidaba el caballo del rey, que no tenía nada que perder, le dijo:

Audio · 36 s

Los tres hermanos que aprendieron a hablar

Un campesino rico tenía tres hijos muy cortos de entendimiento y los mandó a recorrer el mundo para aprender a hablar como la gente educada. En una fonda escucharon a unos jugadores de dominó: el mayor se aprendió la frase «Nosotros hemos sido»; el segundo, «Por ganar dinero»; y el menor, «Por muy justa causa». De vuelta a casa, encontraron a un hombre tirado en el camino, asesinado. En eso llegó un guardia a caballo: «¿Quién mató a este hombre?». «Nosotros hemos sido», dijo el mayor. «¿Y por qué?». «Por ganar dinero», dijo el segundo. «¡Entonces van presos los tres!».

Audio · 48 s

Nasrudín y Tamerlán

Tamerlán invitó a comer a Nasrudín. El emperador tenía el pie apoyado en un cojín y, al ver que Nasrudín también estiraba la pierna sobre una esquina del cojín, quiso humillarlo: «Dime, cuando vas montado en tu burro, ¿qué diferencia hay entre tú y él?».

Audio · 22 s

El cuervo y el jabón

Nasrudín y su esposa estaban lavando ropa junto a un estanque cuando un cuervo bajó, agarró el jabón y se fue volando. «¡Mulá, el cuervo se llevó el jabón!», gritó ella.

Audio · 17 s

La escalera en venta

Nasrudín apoyó una escalera en el muro de un huerto, trepó y saltó adentro llevándose la escalera. El hortelano lo vio: «¿Quién eres y qué haces aquí?». «Vine a vender esta escalera». «¿Y este es lugar para vender una escalera?».

Audio · 20 s

La piedra del patio

Un día se discutía delante de Nasrudín sobre lo débil que se vuelve uno con la vejez. Él no estuvo de acuerdo:

Audio · 18 s

Nadie le ofrece un burro

Nasrudín perdió a su único burro y andaba muy triste. Un vecino le dijo: «Hermano, te veo más triste que cuando murió tu esposa». Nasrudín le explicó:

Audio · 23 s

El permiso

—Jefe, ¿puedo salir hoy dos horas antes? Mi esposa quiere que la acompañe de compras. —De ninguna manera.

Audio · 12 s

El abogado convincente

Al terminar el juicio, el abogado le dice a su cliente: «Gracias a mi defensa lo declararon inocente. Pero, en confianza, ¿usted robó el banco?».

Audio · 15 s

El que corría tras el autobús

Un autobús con sesenta pasajeros baja una montaña a toda velocidad y detrás va un señor corriendo, desesperado. Un conductor que pasa le grita: «¡Jefe, déjelo, que ya no lo alcanza!».

Audio · 18 s

¿Rezas antes de comer?

Un niño invita a un amigo a almorzar a su casa. Al sentarse a la mesa, le pregunta: «Oye, ¿tú rezas antes de comer?».

Audio · 12 s

El imitador de pájaros

Un hombre va al circo a pedir trabajo. «¿Y usted qué sabe hacer?». «Imito a los pájaros». «¡Bah! Eso lo hace cualquiera». «Ah, bueno... en ese caso...».

Audio · 12 s

La cabra disfrazada

Un señor quería subir a un barco con su cabra, pero el de la aduana le dijo: «La cabra no pasa». Un amigo le aconsejó: «Píntala de negro, ponle un bozal y dirá que es un perro». Así lo hizo, pero el aduanero insistió: «¡Le dije que la cabra no pasa!». «¡No es una cabra, es un perro!». «¿Ah, sí? ¿Y esos cuernos?».

Audio · 25 s

Las tres hermanas olvidadizas

Tres hermanas de 96, 94 y 92 años vivían juntas. La de 96 llenó la tina, metió un pie y gritó: «¿Alguien sabe si me estaba metiendo o saliendo del baño?». La de 94 empezó a subir para ver, se detuvo y gritó: «¿Yo estaba subiendo o bajando la escalera?». La de 92, que tomaba té en la cocina, pensó: «Ojalá nunca me ponga así de olvidadiza. ¡Toco madera!». Y dio tres golpes en la mesa.

Audio · 36 s

Los pingüinos al zoológico

A un transportista que llevaba pingüinos al zoológico se le descompuso el camión refrigerado. Vio pasar un camión de reparto de leche, también refrigerado, y le pagó al lechero para que llevara los pingüinos al zoológico. Mientras tanto, logró arreglar su camión y fue directo al zoológico. Al llegar, vio salir al lechero con los pingüinos detrás, en fila. «¿Adónde vas con los pingüinos?».

Audio · 32 s

Churchill y el honor

Se le atribuye a Churchill esta respuesta en una discusión con Charles de Gaulle. El francés le reprochó: «Ustedes, los ingleses, solo pelean por dinero; nosotros, los franceses, luchamos por el honor y la dignidad».

Audio · 21 s

El hombre de Platón

Platón había definido al ser humano como «un bípedo implume», es decir, un animal de dos patas y sin plumas, y lo habían elogiado mucho por ello. Diógenes desplumó un gallo, lo soltó en la Academia y gritó: «¡Aquí les traigo un hombre!».

Audio · 24 s

Las huellas en la nieve

En Chelm había un ayudante que cada mañana pasaba casa por casa despertando a la gente para ir a rezar. A los vecinos les daba pena que sus pisadas estropearan la nieve recién caída. Tras mucho pensar, dieron con la solución:

Audio · 22 s

Doña Truhana y la olla de miel

Doña Truhana, que era bastante pobre, iba al mercado con una olla de miel en la cabeza. Por el camino empezó a soñar despierta: con lo que le dieran por la miel compraría huevos; de los huevos saldrían gallinas; con las gallinas compraría ovejas... y así hasta ser la más rica del pueblo, casar a sus hijos y pasear por la calle con yernos y nueras. Tan feliz estaba que se echó a reír y se dio una palmada en la frente.

Audio · 34 s

Las dos hijas

Las dos hijas de Nasrudín fueron a visitarlo. Una estaba casada con un agricultor y le dijo: «Mi marido sembró mucho trigo; si llueve bastante, me comprará un vestido nuevo». La otra estaba casada con un fabricante de tejas: «Mi marido hizo muchísimas tejas; si no cae ni una gota, me comprará un vestido nuevo». Nasrudín suspiró:

Audio · 29 s

El signo del chivo

Le preguntaron a Nasrudín cuál era su signo del zodiaco. «El chivo», respondió. «Mulá, ese signo no existe». «Cuando nací, mi madre consultó mi horóscopo y le dijeron que yo era del signo del cabrito». «Pero un cabrito no es lo mismo que un chivo».

Audio · 26 s

El centro de la Tierra

Llegaron a la corte unos sabios extranjeros con preguntas que nadie sabía responder, y llamaron a Nasrudín. El primero preguntó: «¿Dónde está el centro de la Tierra?». Nasrudín señaló con el bastón la pata de su burro: «Justo ahí. Si no me crees, mídelo». El segundo preguntó: «¿Cuántas estrellas hay en el cielo?». «Tantas como pelos tiene mi burro. Si dudas, cuéntalos». El tercero preguntó: «¿Cuántos pelos tiene mi barba?».

Audio · 37 s