Chistes de comida
Cortos, largos, malos, buenísimos, de Jaimito y de animales. Para cualquier edad y ocasión.
Calamares a la romana
—Mesero, póngame una de calamares a la rumana, por favor. —Será a la romana.
El niño hace pucheros
—Amor, el niño está haciendo pucheros, ¿qué hago?
¿Tiene orejas de conejo?
Una señora llama a una carnicería y pregunta: —¿Tiene orejas de conejo? —Sí. —¿Y cabeza de cerdo? —Sí.
El abuelo está malo
—Mamá, mamá, el abuelo está malo.
Los dos tomates en el refrigerador
Estaban dos tomates en el refrigerador y uno le dice al otro: —Oye, eres feo, peludo y te estás poniendo de otro color.
El cocinero feo
Era un cocinero tan feo, pero tan feo...
El tigre de los cereales
¿Por qué está triste el tigre de los cereales?
Ocho bocabits
—¿Qué son 8 bocabits?
¿Cordero o pollo?
—Mesero, mesero, ¿esto es cordero o pollo? —¿No lo puede distinguir por el sabor? —¡No!
Sin galletita
Un tipo en un bar pide una cerveza. El mesero le pone el posavasos, el vaso y la cerveza. Al rato pide otra y se la sirven igual, con otro posavasos. Momentos después pide la tercera:
Los espaguetis se pegan
—Mamá, mamá, ¡los espaguetis se están pegando!
Las manzanas inmaduras
Hay un montón de manzanas en un árbol y de repente una se cae. Todas las de arriba empiezan a reírse y a burlarse de la que se cayó, y esta les responde:
Pinchazos en el ojo
—¡Doctor! Cada vez que me tomo un café, siento pinchazos en el ojo.
La olla que no quería ser olla
Había una olla que no quería ser olla...
Estiércol para las fresas
—¿Adónde vas, Jaimito? —A buscar estiércol para las fresas.
El café con leche corto
—¿Me da un café con leche corto?